Versiculos acerca de la muerte

(19) Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depósito para muchos años: repósate, come, bebe, huélgate. (20) Y díjole Dios: ¡Insensato! esta noche vuelven a pedir tu alma; ¿y lo que has aparejado, cuyo será? (21) Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12:19-21)

(34) Entónces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; (35) Mas los que fueron tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. (36) Porque no pueden ya más morir; porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. (37) Y que los muertos hayan de resucitar, Moisés aun lo enseñó junto al zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. (38) Porque Dios, no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven en cuanto a él. (Lucas 20:34-38)

(42) Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino. (43) Entónces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraiso. (Lucas 23:42-43)

(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

(24) De cierto, de cierto os digo: Que el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá en condenación, mas pasó de muerte a vida. (Juan 5:24)

(44) Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:44)

(50) Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera. (51) Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (Juan 6:50-51)

(53) Jesús les dijo entónces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. (54) El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (55) Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. (56) El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. (Juan 6:53-56)

(25) Dícele Jesús: Yo soy la resurrección, y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá; (26) Y todo aquel que vive, y cree en mi no morirá eternamente. ¿Crees esto? (27) Ella le dice: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que había de venir al mundo. (Juan 11:25-27)

(18) Porque yo juzgo, que lo que en este tiempo se padece, no es digno de compararse con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada. (Romanos 8:18)

(7) Porque ninguno de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí. (8) Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos. (Romanos 14:7-8)

(9) Ántes, como está escrito: Ni ojo vió, ni oido oyó, ni en corazón de hombre subió lo que Dios preparó para los que le aman. (1 Corintios 2:9)

(21) Porque por cuanto la muerte vino por hombre, también por hombre vino la resurrección de los muertos. (22) Porque a la manera que todos en Adam mueren, así también todos en Cristo serán vivificados. (1 Corintios 15:21-22)

(9) Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos: (2 Corintios 1:9)

(1) PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de éste nuestro tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios edificio, casa no hecha de manos, eterna en los cielos. (2 Corintios 5:1)

(8) Estamos confiados, digo, y querríamos más bien peregrinar del cuerpo, y estar presentes con el Señor. (2 Corintios 5:8)

(21) Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)

(13) Tampoco, hermanos, queremos que estéis en ignorancia acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (14) Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús. (1 Tesalonicenses 4:13-14)

(7) Porque nada trajimos al mundo, y sin duda nada podremos sacar. (1 Timoteo 6:7)

(17) Y cuando yo le hube visto, caí como muerto a sus piés. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas, yo soy el primero, y el postrero; (18) Y el que vivo, y he sido muerto, y, he aquí, vivo por siglos de siglos, Amén; y tengo las llaves del infierno, y de la muerte. (Apocalipsis 1:17-18)